Un problema dental estaría detrás del caso de los famosos devoradores de hombres de Tsavo.
Publicado por : Gilberto Rivera El Forastero

Corría el año 1898 cuando el teniente coronel John Henry Patterson dio caza a dos leones que, entre marzo y diciembre de ese año, habían atacado y matado a un total de 35 trabajadores que participaban en la construcción de la línea ferroviaria Kenia-Uganda en Tsavo (Kenia).

Sus ataques les valieron a estos felinos el sobrenombre de “devoradores de hombres de Tsavo”, y su fama llegó incluso a Hollywood, donde inspiró varias películas, entre ellas Los demonios de la noche (1996), en la que Val Kilmer interpretaba a John H. Patterson.
¿Pero qué llevó a estos dos depredadores, ambos machos, a atacar a humanos? Entre las hipótesis manejadas se hablaba de que convirtieron a los hombres en sus presas porque, debido a una sequía que afectaba a la zona y a una epidemia que había mermado la fauna local, no disponían de las presas habituales.
Sin embargo, según publica la revista Scientific Reports, un estudio llevado a cabo por Bruce Patterson, del Museo Field de Historia Natural de Chicago –donde conservan los dos especímenes disecados– , y Larisa DeSantis, de la Universidad Vanderbilt (Nashville, EE. UU.), apuntaría a que la clave de por qué atacaron estos dos felinos a los hombres se hallaría en sus dientes. Si estos mostraban mucho desgaste por el acto de roer huesos, sería señal de que, ante la escasez de presas, habían devorado incluso cadáveres enteros en lugar de carne fresca.

Un caso centenario
“Es difícil entender las motivaciones de unos animales que vivieron hace más de cien años, pero los especímenes científicos que conservamos nos permiten hacer eso”, explica Patterson, quien no tiene ninguna relación de parentesco con el teniente coronel que acabó con los leones. El hecho de que el museo conserve a estos depredadores permite poder estudiarlos con la tecnología actual, y es lo que han hecho.
Para ello, crearon moldes de los dientes de los felinos y luego examinaron el desgaste microscópico de estos en 3D. Pero, en uno de estos depredadores, el responsable de la mayoría de las muertes humanas –según se estableció a través del análisis químico de los huesos y de la piel en un estudio realizado de manera previa–, en lugar de ver las superficies de los dientes muy gastadas que se esperarían en una dieta a base de huesos, los investigadores encontraron justo lo contrario.

Este león sufría un absceso en la punta de la raíz de uno de sus caninos: una infección dolorosa que le habría imposibilitado cazar con normalidad como el resto de sus congéneres. “Los leones normalmente usan sus mandíbulas para agarrar a sus presas, como cebras y ñus, para asfixiarlos”, destaca Paterson. Pero al tener esos problemas dentales, necesitaba presas más fáciles de atrapar, como los seres humanos.
“Es muy raro que los leones ataquen a las personas, pero resulta catastrófico cuando esto ocurre”, dice Patterson. “Cuando un depredador grande y peligroso sufre una incapacidad, existe un peligro real para este tipo de comportamiento: porque ningún animal se dejará morir de hambre si tiene otra opción“, destaca.
Imagen: The Field Museum